quarta-feira, 11 de dezembro de 2024

Cartaz "Você é Comunista?", São Paulo, Brasil


 

Cartaz "Você é Comunista?", São Paulo, Brasil
São Paulo - SP
Fotografia

Cartazes ideológicos colocados em um ponto de ônibus da cidade de São Paulo.
Inacreditável que as pessoas ainda acreditam nessas coisas...rs.
Quase esqueci: notem a observação à caneta colocada em alguns cartazes por alguém que passava no local. Mais adequada, impossível...rs.
Nota do blog: Imagem de 2024 / Crédito para Jaf.

Mappin, Década de 90, Praça Ramos de Azevedo, São Paulo, Brasil


 

Mappin, Década de 90, Praça Ramos de Azevedo, São Paulo, Brasil
São Paulo - SP
Fotografia 

Embora não haja informação sobre a data da presente imagem, podemos situar a mesma a partir de 1994 (ano de lançamento do Chevrolet Corsa Wind objeto de sorteio pelo Mappin segundo propagandas no prédio).
Nota do blog: Data década de 90 (1994 em diante) / Autoria não obtida.

Imóveis Antigos, Rua Eça de Queiroz, Vila Mariana, São Paulo, Brasil



 

Imóveis Antigos, Rua Eça de Queiroz, Vila Mariana, São Paulo, Brasil
São Paulo - SP
Fotografia

São belos imóveis, ainda que um pouco descaracterizados. É um milagre que ainda existam, especialmente naquele trecho onde a especulação imobiliária é voraz!
Localizados na rua Eça de Queiroz, números 175 e 187, Vila Mariana.
Nota do blog: Data 2024 / Crédito para Jaf.

Bulevar do Rádio, Rua Leôncio de Carvalho, São Paulo, Brasil


 

Bulevar do Rádio, Rua Leôncio de Carvalho, São Paulo, Brasil
São Paulo - SP
Fotografia


São Paulo ganhou mais um espaço público dedicado à cultura em 30/04/2024: o trecho da rua Leôncio de Carvalho entre o Itaú Cultural (IC) e o Sesc Avenida Paulista passou a ser o Bulevar do Rádio. A ideia é que seja um lugar de convivência e que receba uma programação artística com curadoria das duas instituições.
O nome é inspirado no fato de muitas emissoras de rádio, como a 89 FM e a Alpha FM, se localizarem na região da avenida Paulista. A ideia de homenagear essa mídia, presente desde 1922 no Brasil, surgiu no momento em que foi concebida a revitalização desse pedaço da rua Leôncio de Carvalho, quando se comemoravam os cem anos da primeira transmissão no país. Texto do Itaú Cultural.
Nota do blog: Imagem de 2024 / Crédito para Jaf.

Corrida Venus Women’s Half Marathon, 2024, São Paulo, Brasil

 


























Corrida Venus Women’s Half Marathon, 2024, São Paulo, Brasil
São Paulo - SP
Fotografia

Prova realizada em 01/12/2024.
Nota do blog: Imagens de 2024 / Crédito para Dani Fernandes.

Laticínios Catupiry, Avenida Rudge, Bom Retiro, São Paulo, Brasil


 

Laticínios Catupiry, Avenida Rudge, Bom Retiro, São Paulo, Brasil
São Paulo - SP
Fotografia

Localizado na avenida Rudge, 218, Bom Retiro.
Nota do blog: Data e autoria da imagem desconhecidas.

Obra "O Impossível" - Maria Martins

 




Obra "O Impossível" - Maria Martins
Malba Museu de Arte Latino-Americana de Buenos Aires, Argentina
Gesso - 182x175x91 - 1945




En 1946, en su quinta exposición individual, realizada en la Valentine Gallery, en Nueva York, Maria Martins presentó una primera versión, en yeso, de la escultura "O Impossível", con largos brazos y de un tamaño menor que la del acervo de Malba. Se trataba, muy probablemente, del molde usado en la fundición en bronce de la pieza que se ve en una fotografía de taller publicada en el catálogo de su primera exhibición en París, en 1948, Les Statues magiques de Maria, que incluía también otra imagen de taller con una gran versión en yeso, que hoy pertenece a Malba, al lado de However!! (1947), lo que nos hace suponer que la obra aquí presentada fue producida entre 1947 y 1948. La muestra de París, que repitió muchas de las obras expuestas el año anterior en la galería neoyorquina Julien Levy, es la primera que registra más de un "O Impossível" entre los trabajos exhibidos. En la edición especial del catálogo preparado para la muestra de 1946, Maria había incluido nueve aguafuertes, cuatro de los cuales eran páginas del poema titulado Explication, en cuyo comienzo se lee: “Sé que mis Diosas y sé que mis Monstruos / siempre te parecerán sensuales y bárbaros”.
"O Impossível", exhibido entonces por primera vez, quizá sea la mejor traducción de esa sensualidad y de esa barbarie de las que hablaba Maria en la poesía. En esta escultura, como podemos ver en el gran yeso de Malba, dos figuras, una femenina y una masculina, se ven impedidas de aproximarse totalmente debido a las extrañas formas puntiagudas de sus cabezas, a la vez que parecen magnéticamente –amorosamente– ligadas para siempre. Aquello de sus cuerpos que aún conserva características humanas remite a la sexualidad, como los senos bien definidos en la figura femenina o la prolongación en forma de pene en la base de la masculina. No es por casualidad que la unión de esos dos seres se da por el bajo vientre: la prolongación en forma de pene se extiende hasta la región del pubis de la figura femenina, reforzando el carácter erótico de la pieza. Sin embargo, el erotismo violento de la escultura también comporta separación, que se da en lo alto, por medio de cabezas inmensas y tentaculares. En su figuración de la imposibilidad de realización del amor carnal como fusión completa, de la imposibilidad incluso de cualquier contacto corporal pleno, "O Impossível" se emparenta con las dos obras máximas de Marcel Duchamp, La mariée mise à nu par ses célibataires, même y Étant donnés: 1º la chute d’eau, 2º le gaz d’éclairage. Duchamp, por cierto, no solo era el amante de Maria en esa época, sino también su principal interlocutor, tal vez el “tú” con quien ella dialoga en el poema Explication.
A lo largo de su carrera, Maria produjo una serie de “diosas” y “monstruos” en los cuales la figura humana parece ser sorprendida en plena transformación en algo entre lo vegetal y lo animal. Francis Naumann ya había llamado la atención sobre el parecido de las extrañas formaciones puntiagudas de las cabezas de "O Impossível" con ciertas plantas:
La cabeza masculina se asemeja a una aguaviva gigante, mientras que la femenina parece más bien una dionea, la planta tropical carnívora que en un instante cierra sus hojas con el fin de capturar presas desprevenidas.
La metamorfosis es la categoría clave para comprender la obra de Maria Martins. Si, en muchos casos, la metamorfosis está al servicio del deseo y funciona como un subterfugio para la conquista amorosa (como, por ejemplo, en la mitología griega, Zeus se transforma en toro o cisne para seducir a Europa y Leda, respectivamente), en otros representa una apertura hacia la libertad, un rechazo de las formas ya existentes. Salir de su propia piel es el principio mismo de esta libertad, como nos enseña Michel Leiris en la entrada “metamorfosis” del Dictionnaire critique de la revista Documents: “Permanecer tranquilo en su piel, como el vino en su odre, es una actitud contraria a toda pasión”. De ahí que afirme, además:
Siento pena por los hombres que no soñaron, por lo menos una vez en la vida, en transformarse en cualquiera de los objetos que los rodean: mesa, silla, animal, tronco de árbol, hoja de papel.
En Maria Martins, la metamorfosis parece estar siempre en marcha, en proceso, sin completarse nunca del todo. Así, no será una exageración ver en los amantes eterna y amenazadoramente confrontados de "O Impossível" una imagen perfecta del nudo angustiado de erotismo e incapacidad de realización del amor carnal, de aspiración a la libertad y constatación de su imposibilidad. Cómo no recordar, a propósito, las palabras con que la propia artista definió su escultura However!!, en un texto para el catálogo de Les Statues magiques de Maria: “Siempre en busca de la liberación que nunca habrá de llegar […] Pensando estar liberada, ella aún está atada a la tierra; y felizmente”. Texto de Veronica Stigger / Malba.
Nota do blog: Imagens de 2024 / Crédito para Jaf.

Madroños o Mantilla Roja (Madroños o Mantilla Roja) - Carlos Federico Sáez

 







Madroños o Mantilla Roja (Madroños o Mantilla Roja) - Carlos Federico Sáez
Malba Museu de Arte Latino-Americana de Buenos Aires, Argentina
Óleo sobre tela montada - 51x46 - 1900


Una muchacha cabizbaja de perfil, María Luisa, la hermana menor del artista, lleva en su cabeza un chal rojo, el mismo que aparece abocetado en otras obras realizadas por Sáez hacia la misma época y con las que la pintura de Malba se enlaza estilísticamente: El chal rojo (1898) y Estudio (1899), ambas pertenecientes al Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo.
Sin embargo, es en Madroños donde el objeto cobra el mayor protagonismo y se vuelve una clave interpretativa de la obra. Las mantillas de madroños, o madroñeras, fueron un tipo de mantilla a la goyesca que se volvió popular, a comienzos del siglo XX, entre las mujeres españolas de clase alta para asistir a romerías o a la plaza de toros. Realizadas en tejido de malla y ornadas con cordones y borlas, su nombre proviene de la similitud de su forma con el fruto de los madroños.
La obra está fechada en 1900, año en que Sáez regresó a Montevideo desde Europa, luego de culminar su segunda estadía romana. En sus dos estancias de formación, el joven uruguayo había establecido nutrido contacto con la colonia española de artistas radicados en la Ciudad Eterna. En primer lugar, tomando clases con Marceliano Santa María, pero, además, frecuentando los talleres de Francisco Pradilla Ortiz y José Villegas Cordero. Si asumimos que la mantilla es la misma que aparece en El chal rojo –realizado en Europa–, es seguro que Sáez la incluyó en su equipaje de regreso a su tierra natal, demostrando así el apego que tenía con este objeto y, principalmente, con sus cualidades plásticas. Es decir, el chal no era una prenda del vestir habitual de su hermana María Luisa, sino un indumento con el que el artista la hizo posar para componer su obra, reafirmando de ese modo el carácter ficcional de la pose, por más que la protagonista de su pintura proviniese de la cotidianeidad de su entorno doméstico. En este sentido, podemos ir más allá y pensar en la impronta hispánica que se condensa en el modo de usar esta mantilla, enlazando esta obra no solo con los maestros españoles del uruguayo y sus pinturas de manolas, sino también con toda una corriente de hispanofilia que se despertaría en el Río de la Plata hacia comienzos del siglo XX y que se reactivaría en el contexto del Centenario argentino, uno de los primeros ámbitos de exhibición de esta pieza.
En 1900 Sáez ya estaba gravemente enfermo; no es casual, entonces, que gran parte de los sujetos de sus pinturas pertenecieran a su familia. Particularmente, María Luisa, quien entonces tenía dieciséis años, se convierte en modelo repetido de los dibujos y pinturas que su hermano realiza hacia el fin de su vida.
Si temáticamente Madroños puede emparentarse con los maestros españoles, su factura –que se aleja de la composición rígida y del dibujo académico para hacer predominar los trazos gestuales y la mancha– testimonia las afinidades con los italianos que fueron referentes del sudamericano, más concretamente con la obra del napolitano Antonio Mancini. La pintura está compuesta del modo usual en que Sáez resolvía los retratos hacia esos años, aquel que hacía al público uruguayo juzgarlos como “incompletos” o “abocetados”. La carga matérica y el modelado se concentran en el rostro apenas visible de la joven y en las borlas bermellón que lo enmarcan. Sobresalen la carnosidad de los labios cerrados y la nariz algo prominente, dando cuenta de la habilidad del pintor para sintetizar los rasgos fisonómicos de la retratada. El resto de la vestimenta y el fondo están apenas esbozados, con pinceladas rápidas y vigorosas que testimonian el gesto tenso del pintar.
Para fines del siglo XIX, estas pinceladas evidentes funcionaban como un sintagma inequívoco de modernidad a partir del repertorio visual instalado por el impresionismo. La impronta melancólica de este cuadro comparte el tono omnipresente en la mayoría los retratos de Sáez. En este sentido, por más que la expresividad de Madroños haya sido interpretada como presagio de la cercana muerte del pintor, no podemos dejar de insertar esta obra dentro de una clima de época, decadentista y bohemio, del que Carlos Sáez participó de forma activa durante su vida romana y que halló en la melancolía un topos recurrente. Así, su hermana María Luisa es, como en tantas obras contemporáneas, una excusa para desplegar visualmente el también llamado spleen o mal del siglo. Texto de María Isabel Baldasarre / Malba.
Nota do blog: Imagens 1 e 2, data 2024, crédito para Jaf / Imagem 3, data desconhecida, crédito para o Malba.

George Gershwin, Um Americano em Paris, França (George Gershwin, An American in Paris) - Miguel Covarrubias

 




George Gershwin, Um Americano em Paris, França (George Gershwin, An American in Paris) - Miguel Covarrubias
Paris - França
Malba Museu de Arte Latino-Americana de Buenos Aires, Argentina
OST - 73x90 - 1929



Covarrubias pintó el cuadro George Gershwin, an American in Paris en 1929. La obra fue encargada por George Steinway and Sons, la compañía de fabricación de pianos de Nueva York. La imagen fue utilizada por Steinway en 1930 en anuncios publicitarios en las revistas Vanity Fair, Vogue y McCalls.
El artista, curador, coleccionista y arqueólogo Miguel Covarrubias Duclaud nació en Ciudad de México en 1904. Cuando murió, a los 53 años, en 1957, ocupaba un lugar central en la cultura mexicana. De joven, Covarrubias empezó a publicar sus dibujos y caricaturas en periódicos nacionales y también en libros; entre ellos, el famoso Método de dibujo de Adolfo Best Maugard, que salió en 1923. Al año siguiente se instaló en Nueva York, donde se unió a un grupo de mexicanos destacados, como el escritor Juan José Tablada, el pintor Rufino Tamayo, el compositor Carlos Chávez y el artista y galerista Marius de Zayas. En esa ciudad, Covarrubias tuvo éxito como caricaturista y publicó sus dibujos en revistas como Vanity Fair. Desde el principio fue un personaje polifacético. Se involucró en el mundo del teatro, realizando proyectos de escenografía. También frecuentó el barrio de Harlem, que le inspiró una gran serie de imágenes de sus habitantes afroamericanos, incluso, entre ellas, muchos dibujos del mundo del jazz. El movimiento musical del jazz fue una de las características más destacadas de la década de los 20 en Nueva York. Covarrubias hizo muchas caricaturas de músicos de jazz y gente del ámbito de los clubes de jazz neoyorquinos. Varias de ellas figuraron en su libro Negro Drawings (1927), una de las más importantes crónicas de la época del jazz.
Aunque se desconoce cuándo y cómo se conocieron Covarrubias y el compositor norteamericano George Gershwin, se sabe que fue en Nueva York, poco después de la llegada del artista mexicano a la metrópoli. Son muchas las conexiones entre ambos, empezando por su amistad mutua con Paul Whiteman (1890-1967), el director de orquesta estadounidense, quien dirigió en 1924 el estreno de la obra de Gershwin Rhapsody in Blue, una composición encargada por Whiteman. Covarrubias hizo varias caricaturas de ellos. Los dos aparecen en el libro Prince of Wales and other Famous Americans, que Covarrubias publicó en 1925. En el caso de Gershwin, el artista también publicó su imagen, el mismo año, en la revista Vanity Fair, en un trabajo llamado “Figuras prodigiosas del mundo musical”, al lado de caricaturas de Igor Stravinsky, Otto Kahn, Serge Koussevitsky, Fritz Kreisler, Jascha Heifetz y Leopold Stokowski.
La composición sinfónica An American in Paris se estrenó en Nueva York en diciembre de 1928. Gershwin la realizó después de un viaje a París, y dijo que el propósito de la obra era retratar las impresiones de un visitante estadounidense en la capital francesa mientras caminaba por la ciudad, escuchando el ruido de las bocinas de los taxis y pasando tiempo en sus famosos cafés.
En George Gershwin, an American in Paris, Covarrubias traduce los temas de la composición musical a una pintura que se parece una caricatura. Al centro, la figura más grande es Gershwin, con ojos azules y sombrero. Está sentado a la mesa de un café, fumando mientras lee un periódico de Nueva York. Vemos muchas personas alrededor de él; entre ellas, mujeres, un mesero, un policía y un conductor de taxi, quienes nos dan una impresión de la vida en la ciudad. Símbolos de París rodean al compositor, como letreros del café Pigalle y del cabaret Folies Bergère. Al fondo se ve la torre Eiffel y, a la derecha, un grupo de taxis parisinos, pintados por Covarrubias de una manera cubista que recuerda la obra de Pablo Picasso o Fernand Léger. En general, los temas del cuadro y la manera en que el artista los representa reflejan un sentido del movimiento de la vida en París. Las bocinas de taxis que la tela de Covarrubias sugiere aparecen en la composición musical de Gershwin. Durante su estancia en París, éste compró bocinas de taxi para usar en la orquesta en An American in Paris.
Durante la década de los 30, Gershwin y Covarrubias siguieron siendo amigos, y cuando aquél viajó a México, en 1935, pasó tiempo con Covarrubias y su esposa Rosa, y también con los artistas Diego Rivera, Frida Kahlo y David Alfaro Siqueiros, y con el compositor mexicano Carlos Chávez. Texto de Khristaan Villela / Malba.
Nota do blog: Imagens de 2024 / Crédito para Jaf.

O Armazém do Bom Poeta (L’Épicerie du Bon Poet) - Roberto Montenegro

 




O Armazém do Bom Poeta (L’Épicerie du Bon Poet) - Roberto Montenegro
Malba Museu de Arte Latino-Americana de Buenos Aires, Argentina
OST - 51x61 - 1939

Nota do blog: Imagens de 2024 / Crédito para Jaf.